El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán que estalló el 28 de febrero de 2026 no solo sacudió al Medio Oriente en términos militares: también golpeó de lleno a la infraestructura tecnológica global. Amazon Web Services (AWS), la plataforma de computación en la nube más grande del mundo, reportó daños en tres de sus centros de datos en la región, en lo que se convirtió en uno de los episodios más inéditos de la historia de internet.
El ataque pone sobre la mesa una pregunta que la industria tecnológica evitó durante años: ¿qué tan vulnerable es la nube ante un conflicto bélico real?